Amor Prohibido

Alissa White

Amor Prohibido
La vida está llena de temor, rumores, miedos y el estremecimiento que siento al escribir este relato, llora mi corazón y sufre mi alma si la tuviera.
Fue a mediados de un abril del año no recuerdo cual, pero hasta el día de hoy, su gran fuerza, cuerpo, y pasión siguen viviendo en mí.

Mi nombre Maya y no tengo miedo a decir que soy una rareza en el mundo de los raros, ahora les contare lo que paso.

Esa noche llovía, hacia frio, casi puedo jurar que nadie caminaba bajo la tormenta solo yo, pero al pasar por

El boulevard de la Luz, estaba el, alto fuerte, con unos grandes brazos, los cuales imagine abrazándome, su boca parecía dulce y bella, y su cabello largo y rizado lo hacían verse tan sensual y tan adorable que realmente me interese en él ¿Como podía un simple mortal tener tanta belleza?
Al pasar por su lado, me sorprendió que él me tomara por la cintura como si hubiera adivinado mis pensamientos y yo me deje llevar por el ímpetu y las ganas de sentir a ese hombre cerca de mí, el calor que emanaba era tan sutil y delicado que con el frio de mi cuerpo y el que hacia fuera, no entendía como el podría estar tan cálido.

Su nombre Gustav, exactamente no sabía de donde era ni como había llegado a este lugar, pero me sentía tan atraída a el que eso no me importo.
Fuimos caminando por las calles

Hablando de temas sobre el clima, la lluvia y lo que nos atraía de la noche, nos besábamos cada vez con más pasión, que parecíamos estar preparando el preámbulo para la cena de la noche, hasta llegar a mi hogar, lo que sería mi último hogar en esta ciudad y la última vez que viera a Gustav.

El intuyo lo que pasaría y sin pensarlo ni preguntar me levanto en brazos y yo me dejaba querer hasta que llegamos a mi departamento. Me sentía hechizada y como un bebe cuando él me cargaba porque a comparación de mi metro y medio de estatura, el media los casi dos metros y yo me dejaba querer.

Al abrir la habitación mis intenciones
Cambiaron, y la salvaje fui yo, casi arranque mi ropa húmeda y quede semidesnuda ante Gustav un total y hermoso desconocido su mirada fue penetrante al ver la blancura de mi piel y acto seguido desgarro su ropa, yo no esperaba ver ese pecho tan trabajado ni ese abdomen cuadrado menos esa gran fuerza viril bajo su cintura, y esos tatuajes me hicieron sentir un orgasmo que el adivino y sabíamos lo que pasaría. Gustav me tomo de la cintura y me levanto a la altura de su boca y beso mis labios como nunca lo habían hecho, y sentí una descarga eléctrica pasar por todo mi ser hasta humedecer mi ya tan urgido sexo e invadida por el deseo, empezó por tocarme mi ya excitada y húmeda vagina, sobre mis pantaletas y el empezó a besar cada parte de mi y saboreando mis pechos me hacía sentir como una mortal pronto me acomodo sobre la cama y él se apodero de la situación cuando
amarro mis brazos a la cabecera y empezó a deslizar su lengua por todo mi abdomen hasta llegar a ese manantial que emanaba de mi y él como desquiciado comía de mi sexo saboreando y disfrutando el sabor salado, yo no quería que parara, me hacia gozar como nunca antes lo habían hecho, su lengua era un objeto de placer, y el verlo ahí su cabeza entre mis piernas era tan excitante que no quería dejarlo ir. No recuerdo cuanto fue lo que goce, pero si no estuviera muerta, hubiera muerto en ese clímax de placer para volver a vivir con lo que seguía.

Desato mis brazos y quedando libre vi como su pene palpitaba de excitación y lo tome con mi mano tocándolo hasta que lo metí en mi boca su solo sabor me hizo perder la Cordura y lo succionaba, lo lamia y el gozaba.

Con suma extrañeza vio mi sonrisa y se volvió un loco me sentó arriba de él y empezó a moverme de arriba a abajo y meciéndome de una manera que aun suelo recordar por el gran placer que recibimos esa noche,
después nos recostamos y el encima era un dios para mí no quería que terminara nunca, el ritmo que llevaba su cadera parecía el mismo purgatorio me hacía sentir tocar el cielo y a la vez el infierno, gozábamos los dos tanto que olvidamos la hora, y la luna salió, fue ahí donde recordé los temores que me trae algunas noches de luna llena como lo era esta, y lo vi a él convertido en un a****l, realmente uno de verdad, era un hombre demasiado atractivo, pero al tocarlo los primeros rayos de luna estaba el un licántropo hermoso y casi muero

esa noche, Me lastimo con sus garras, me hirió las cadera y costillas, unas heridas fueron mortales pero fue mejor mi velocidad y destreza para salir de ahí,
Esa noche era yo y mi peor enemigo, desde entonces no he vuelto a ver mi hogar, tampoco a Gustav, pero volvería con el aunque fuera prohibido.

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