En un pueblo de Honduras

En un pueblo de Honduras
Yo provengo de un pueblito muy pequeño y sencillo al norte de la capital de Honduras, por falta de oportunidad varios paisanos se han ido al norte arriesgándolo todo. En ese momento yo tenía 19 años, estaba en pleno desarrollo,ya medía 1.78 mt y me gustaba mucho los deportes, asi que era bastante atlético. En ese momento mis hormonas me ponían a mil, cualquier falda me servía para mis fantasías nocturnas.

En esos días, oí decir a mi mamá acerca de una de mis tías, la tía Surama, la cual estaba desconsolada porque su esposo se había ido al norte hace 7 meses y no sabía de él. La tía Surama es una mujer de 34 años, es delgada, pero tiene un lindo busto, sus ojos son color cafés claro, cabello castaño a los hombros, dos lindos pies pequeños que cuida con esmero y su trasero no es escandaloso, pero se defiende muy bien. Mi mamá me pidió que tratara de hacerle compañía lo que pudiera, ya que ella, quien tiene un pequeño hijo de 7 años, se sentí muy sola.

Luego de estudiar (estoy aún en prepa), me acostumbré a pasarla viendo y me quedaba en ocasiones a cenar con ella en su casa. Ella al principio era de pocas palabras, pero conforme nos fuimos conociendo más, teníamos temas en común que charlar, asi fue creciendo nuestra relación entre tía-sobrino. Llegó a un momento, como dos meses despúes, en donde yo no sabía si ya sentía algo por mi tía o solo era una obsesión pasajera. Pero al parecer la simpatía y atracción era en las dos vías.

Una noche después de cenar, ella me salió a encaminar, su casa estaba rodeada de árboles grandes, yo le dije que si su esposo hubiera sido yo, nunca la hubiera dejado por ir al norte, -ud tia es una mujer muy bella por dentro y por fuera, cualquier trabajo hubiera aceptado con tal de no irme de su lado-, al oir esto Surama me dio un largo beso en la boca, primero labios, pero poco a poco nuestras lenguas empezaron a entrelazarse y darse toques húmedos, en eso yo vi que ella se fue colocando a horcajadas, el lugar estaba ya oscuro, sentí sus manos bajar el cierre de mi pantalón y luego ella tomó mi verga y comenzó a chuparla bien rico, ella mamaba como una diosa, comencé a experimentar un goce profundo, que no había tenido con ninguna de mis novias.

Ella lamía y besaba el tronco de mi pene, luego apretaba con sus labios mi glande y lo deslizaba en su boca. Sentí convulsiones, yo no quería aún llegar, pero ella me lo comía como si fuera la última verga en el mundo. –ohh tía voy a terminar!- le dije como avisándola, ella no se inmutó, siguió mamándola y comencé yo a sacar esperma como si fueran latigazos, ella tragó los primeros y luego los siguientes los derramó en sus labios y boca, yo me tuve que agarrar de su cabeza porque sentí que el suelo se me movía, luego ella se quitó mi esperma con su vestido y dándome un piquito en la boca salió corriendo hacia su casa. Yo me quedé con la verga al aire, reponiéndome, luego me rehice y me regresé a casa, todavía incrédulo, pero con una sonrisa interior enorme.

Al día siguiente, no sabía que decirle cuando viera a mi tía. La saludé un tanto nervioso, ella hizo lo propio también nerviosa. Pero vi que ella estaba sentada en un sofá cómodo que tiene en la sala, luego ella para romper el hielo, me dijo que se había lastimado un tobillo en las escaleras. Yo le pedí un linimento para untarle en el pie, ella me dijo donde encontrarlo en la casa, lo llevé e hincándome frente a ella, le pedí que levantara su pie. Lo tomé en la mano, su pie para mi era la perfección, deditos pequeños, pintados de rosado suave, tobillo rosado, piel blanca preciosa, (hasta ese día descubrí que los pies sería uno de mis fetiches), no sé como, bajé la boca y comencé a lamerle los dedos, pasaba la lengua por todos, luego lo metí entre los dedos, después lami su empeine, sus pies me causaron una erección instantánea.

Y lo mejor de todo, la tía Surama se dejaba hacer de todo por mi en su pie. Luego tomé el otro quité el calzado y lo lamí todo como al primero. Yo estaba muy excitado, y sin medir nada, saqué mi verga de mi pantalón y froté uno de sus pies contra ella, fue riquísimo, luego lo hice con el otro pie, ella movía los deditos de sus pies contra mi verga como acariciándomela. Tome los dos pies juntos y me metí su dedo gordito de ambos en mi boca, juntos. Los chupé como un dulce sabroso.

Luego fui besándole las pantorillas, las lamí, luego subí a su rodilla e hice lo mismo, por fin oí a mi tía dar un gemido de placer. Levanté su vestido y besé sus bellos muslos, use mucha saliva y mi lengua. Segui subiendo y llegué a su braga, oli en el lugar de su raja, no se si era mi imaginación, pero su olor era fuerte a hembra mojadita. Metí mis manos y le fui quitando su braguita, ella levantó el trasero y ayudó a que se la fuera sacando. –Y Leonelito?- le pregunté por su hijito.
-No está en casa, anda con mi prima Mayté!- me dijo muy segura. Era perfecto.

Le quité su braguita y la fui recostando en el sofá, ella abrió sus piernas y pude divisar rápido su raja peluda, mi tía Surama tenía un buen parche de pelos alrededor de su raja, comencé a lamer sus labios vaginales, arriba y abajo, la tia daba unos gemidos horribles, bien fuerte, parecía que se estaba asfixiando, la estaba pasando bien con mi lengua pasando por todos los lados de su vagina. En eso quien se estaba asfixiando era yo, pues un par de pelitos de raja se me atoraron en mi garganta y tuve que toser y escupir para sacarlos, pero luego seguí comiéndome aquella fruta prohibida.

Su raja era tan deliciosa para mi, que me atreví a insertarle un dedo adentro y luego pajearla con él, ella gimió más fuerte y luego se quejó, estaba teniendo un orgasmo. Lo que aproveché para subirme encima de ella, sin quitarme nada, solo con la verga afuera, y colocando mi verga en su raja la fui penetrando rápido, se la metí primero toda y luego me puse a moverme encima, ella se abrió de par en par y me envolvió en sus piernas, ella también estaba vestida, asi que esa primera vez no pude ni tocarle los senos, ya que el vestido era de poco escote.

Los dos entramos en un batalla sexual frenética, ella puso sus manos sobre mi trasero y me empujaba a penetrarla más fuerte y profundo en su raja. Su vagina estaba calientita y mojada, mi verga nadaba en sus jugos íntimos cuando se la metía. Empezamos a gemir y en eso la oigo que se pone como a chillar de gusto, eso me alienta a darle más rápido y mi verga empieza a convulsionar en su interior, deposito una gran cantidad de esperma en su vagina, los dos gritamos de pasión y por fin la calma. Yo tengo algunas gotas de sudor en la frente y ella cierra los ojos como apartándose de la realidad.

Me quito de encima y luego ella se sienta, recoge su braguita del suelo y se levanta para ir al baño. No se que debo hacer ahora, quedarme o irme. Escojo lo segundo, me voy a mi casa con el olor y los jugos íntimos de la vagina de mi tía Surama en la verga.

Al siguiente día, llego a su casa, ella está en su habitación con Leonelito. Me echó en la cama, platicamos mientras el niño esta viendo la televisión. Ella me dice que lo que ha pasado es una tontería, que debemos parar, yo le digo que tiene razón, asi que de acuerdo ambos seguimos viendo con su hijo la televisión. El niño se duerme después de una hora, quedó sobre la cama, ella me pide que lo lleve a su habitación a su cama, yo lo cargo y regreso con ella, me acuesto y la abrazo, en eso nos empezamos a besar, ella se separa y me dice –esto es un error, tu eres mi sobrino!-, ella se pone boca abajo y yo me pongo sobre ella, comienzo a besarle las orejas y el cuello, a ella le gusta y se empieza a excitar, le voy quitando el vestido, luego el sostén sus senos quedan debajo de su cuerpo, luego le quito su braga y se queda desnuda sobre la cama, pero me dice
-ahora desnúdate tu!-

Lo hago y quedamos desnudos los dos, me subo sobre ella y comienzo a besarle y chuparle la espalda, paso la lengua desde su cuello y voy bajando hasta llegar a unos centímetros de sus nalgas, vuelvo a subir y mi verga se frota en sus nalgas ahora. Ella abre las pienras y mi verga se frota ahora con la pelambre de su raja, ella gime. Luego y la volteo y por vez primera veo sus senos, ella intenta taparse con las manos, pero yo se las quitó y comienzo a mamarle sus pezones, eso la pone a mil revoluciones, voy bajando por su vientre y luego le como unos minutos su raja. Ella me dice que lo hagamos juntos, no entiendo, pero ella me gira y me voy colocando sobre ella pero en forma invertida, en una 69, asi que tengo su sexo frente a mi y mi verga tomada por sus manos va directo a su boquita.

Nos damos una tremeda mamada de sexos, yo puedo casi meterle la punta de la lengua en su vagina, ella grita y gime envuelta en la excitación, y chupa mi verga como desesperada. Yo la llevo a por lo menos dos orgasmos con mi boca y lengua, y ella me lleva a correrme en su boquita mamona.

Descansamos un pequeño rato, luego volvemos a lo besos, ella me acuesta y se va subiendo sobre mi vientre y luego se sienta en mi verga y se la mete toda en su raja mojada, uyy mi tía esta calientísima por dentro, luego empieza a cabalgarme y meterme sus uñitas en el torax, lo cual me pone excitadísimo. La tomo de la cintura y sigo el ritmo de su cogida, ella me grita que mi verga esta rica, yo le digo que tiene una raja deliciosa, asi seguimos cogiendo hasta que ella se provoca una corrida y minutos más tarde ella me obliga a darle otra tanda de esperma ahora en lo más profundo de su raja.

Esa noche seguimos cogiendo hasta la mad**gada, mi mamá llama por teléfono y mi tía le dice que me pidió quedarme con ella, porque unos hombres raros andaban alrededor de la casa, mi madre le dice que eso había estado bien y se convence. Yo pongo a mi tía en cuatro y se la meto duro y ella grita que quiere más como una putita. Me corro dentro y nos quedamos abrazados durmiendo hasta casi amanecer, desnudos.

Los días pasan y mi tía y yo nos volvemos amantes, ella quiere sexo casi todos los días, al igual que yo. Le pido que se rasure la raja y me enseña como hacérselo, mientras yo le echó la espuma de afeitar y le paso la rasuradora por toda la raja, me pongo lo más excitado que he estado en mi vida, no aguanto más, quiero cogerla, quiero penetrarla con su rajita rasurada, la tiene como una adolescente, apenas termino y me subo encima y la penetro duro hasta que mi verga arroja mucho esperma dentro de su vagina. Fue una noche divina y he guardado un poco de sus pelos de su vagina en mi cartera.

Sigo cogiéndome a mi tía por varios meses, ya ni se acuerda de su esposo. Una noche yo llevó un video porno para verlo desnudos juntos en la cama, lo cual nos excita y hacemos el amor con unas ganas tremendas, casi imitando las posiciones y movimientos de la película. Descansamos un rato y seguimos viendo el video, de pronto hay una escena de sexo anal y se ve delicioso como el chico penetra a la chica por ese orificio. Le pregunto a mi tia si alguna vez su esposo se tiró por allí, ella me dice que no, pero que con gusto quiere probar conmigo. Asi que nos untamos cremita en nuestros sexos y ella se coloca en cuatro, primero le doy una chupada de culo, la primera de mi vida, y fue maravilloso, luego comienzo a ensartarla suavemente, ella me dice cuando seguir y cuando detenerme mientras mi verga se va deslizando en su recto, por fin se la tengo toda en su maravilloso huequito.

Me la comienzo a coger por el ano, ella no dice nada, pero conforme pasan los minutos la oigo gemir. Luego me pide que cambiemos de posición porque se está cansando, la pongo boca abajo y yo encima y se la meto entre las nalgas en su ano, al parecer esta pose le gusta más porque la oigo ahora gozar mi verga. Su ano es estrechito comparado con su raja, asi que en pocos minutos más me hace llegar y ahora le lleno su ano de esperma. Y asi pasan los días, teniendo sexo rico con mi tía, experimentando y gozándolo.

Ya ha pasado casi un año de eso, el próximo mes cumplimos un año de andar de amantes y no me canso de coger a mi tía Surama. -A ella ya casi ni se le oye hablar de su esposo- me dice mi madre. –por qué será???- se pregunta ella…

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