MI PRIMER VIAJE AL JAPON

MI PRIMER VIAJE AL JAPON
Al segundo año de casados, año 2002 Nick mi esposo, me propuso ir a visitar al abuelo Ishiro al Japón, el imperio del sol naciente, la verdad él quería indagar sobre su procedencia y costumbres, conocer al resto de familia por parte de mamá; Hace un año se había graduado de la universidad como ingeniero y que mejor regalo para él mismo y de paso para mi, jeje, que unas merecidas vacaciones.
Llevaba dos años, trabajando en la empresa de su padre, JP constructores, mientras estudió de noche, no fue fácil el 2001 para él, pero en el 2002 gracias a su gestión como gerente de proyectos se lograron dos muy buenos contratos con el estado, que dejaron muy buenos dividendos y dicha empresa en pleno crecimiento. Como en aquel tiempo yo no trabajaba, cuando le pagaban su salario lo dividía por la mitad y me decía: -ya nos pagaron amor-. Tomó muy en serio lo de mi trabajo, que era quererlo por el resto de mi vida. Yo con ese dinero ayudaba a mi hermano a estudiar en la universidad y algo para mi mamá; Cuando él ya terminó, fue mi momento de estudiar y graduarme.
Comenzamos a planear el viaje, sacar pasaportes, hacer maletas y por supuesto que fuimos con Noriko su mamá; Ella estaba tan feliz! y yo también pues nunca había salido del país. Era un viaje planeado para siete días, dejando cinco días libres para estar allá. Llegó el día, eran las 7 am, viajamos para Bogotá en la camioneta Mazda, Llegamos al Aeropuerto El Dorado y tomamos el vuelo vía Air France hacia París, la ciudad luz, llegando al aeropuerto Roissy Charles de Gaulle con duración de casi once horas, donde haríamos una escala, para después continuar el vuelo hacia Tokio al aeropuerto Narita y siete horas más de vuelo; eso no es nada, después para llegar a la ciudad Akita nuestro destino, fueron tres horas y media más en tren desde Tokio.
Ya en el avión y con tres horas de vuelo, mas las cuatro de viaje a Bogotá, como que no encontraba acomodo en la silla, tenía el culito aplanado, ya había visto una película, así que decidí parame un poco y aprovechar para ir al baño; me paré y mi esposo me dijo que el también iba. Primero fui yo, entré al baño de damas, terminé, y ya salía cuando Nick llegó, no me dejó salir y él se metió conmigo al baño. Cerró la puerta tras de sí, y empezó a besarme, -que haces amor?- Adivina, me dijo; Nuestras bocas se fundieron en un tremendo beso, sus manos se colaron por mi blusa y mi sostén, sacándome las tetas y comenzando a chupármelas, saltando de una a la otra constantemente. Sus traviesas manos bajaron hasta mi jean, y me lo bajó en dos segundos con pantie incluido, él se agachó y metió su lengua en mi vulva lamiéndome por todos lados, para después metérmela en la vagina hasta donde le alcanzó; Al rato se incorporó y me besó de nuevo, dejándome en mi boca un vello púbico, lo que me dio risa, -shhh- susurró. Me cogió por las nalgas y me sentó sobre el minúsculo lavamanos, se bajo la bragueta y saco su pene lleno de brotadas venas y acercándose a mi me empezó a penetrar, me la metió despacio para que yo pudiera ver, pero después me comenzó a dar verga de lo lindo, muy rápido y con penetraciones muy profundas, que me llegaban hasta el fondo llenándome de placer, nuestras bocas se juntaron y nuestras lenguas se entrelazaron con furia pasional, jadeábamos, -hmmm- – aajjj- sus vergazos cada vez más rápidos, sin compasión, mi vagina ordeñándole el pene; yo no podía creer la situación, y me daba temor que alguien llegara, era muy excitante; después de algunos minutos mi cuerpo se contrajo y llegué a un intenso e increíble orgasmo, noté como me le pegaba mas a Nick, para recibir cada estocada, mientras yo convulsionaba en oleadas de placer; Mi osito al verme así empezó a eyacular, llenándome la vagina con su espeso semen, su cuerpo se contraía dentro de mí, su pene me brincaba muy dentro de mi vagina y así continuo por un buen momento, mientras nuestras lenguas continuaban acariciándose. En ese mismo momento, tocaron a la puerta: _Madame, are you okay? Era la auxiliar de vuelo, -Yes i’m going,- le contesté. El corazón se me puso a mil, así como cuando voy en la bici en una buena subida; Nos arreglamos la ropa muy calladitos, yo salí primero y le sonreí a la azafata que seguía allí parada, y me fui, después salió Nick y ella se sorprendió un poco al verlo, el con su cara muy sonriente se le acercó y le robó un beso en la mejilla, mientras en su mano le dejaba un billete de 50 dólares.
Al llegar a nuestras sillas, estábamos sudando, el se hizo al lado de su mamá que le preguntó si se sentía bien y él le contesto que algo le había caído pesado pero nada grave, yo me senté en la silla del pasillo, mientras sentía como el semen me salía de la vagina y me empapaba los panties. Me empecé a relajar cuando llegó la auxiliar de vuelo con unas bebidas, whiskey con hielo, sonreímos con ella muy cómplices y en ingles nos dijo que le avisáramos para regresar al baño. Y así fue, regresamos dos veces más al baño antes de llegar a parís y yo me había cambiado dos veces mi ropa interior. Al bajarnos del avión la azafata fue muy especial con nosotros y nos dijo: welcome to the club. Nick como si fueran viejos amigos se despidió de besito y todo en la mejilla, yo me ruborizé.
Nuestro viaje continuo hasta llegar a la ciudad de Akita. Estábamos muy cansados y con jet lag, casi 22 horas de viaje, así que llegamos a dormir. Entre Bogotá y Tokio hay 14 horas de adelanto en Japón. Se nos perdió un día viajando! Al día siguiente nos despertamos, en casa del abuelo y nos empezaron a presentar toda la familia que estaba allí, vimos fotos, la barrera del idioma era notoria, menos mal estaba Noriko con nosotros. Yo pensaba ver esos bellos templos japoneses, pero no fue allí donde los ví. Akita es una ciudad pequeña, de medio millón de habitantes, con una universidad muy grande donde se pensionó el abuelo, un museo precioso y un castillo muy lindo dentro de sus visitas obligadas. Sus costumbres de respeto a los mayores me parecen divinas, sus venias para saludar son increíbles. Su tecnología es sorprendente, ir al baño un curso de electrónica.
Se hizo noche de nuevo, todo el día conociendo lugares con el abuelo Ishiro, fue maravilloso. Nick me preguntó que hacemos ahora y le dije vamos a bailar. Nos fuimos con unos primos y amigos de ellos a cierto lugar, a divertirnos. Era como una discoteca de un hotel de allí. El sitio era bonito, no muy grande, pero la pista si era amplia. Llegamos pedimos algunas bebidas y los primos y amigos empezaron a bailar una música como electrónica o trance algo así. Nosotros apenas los mirábamos, luego salimos a bailar pero nos sentíamos como mosca en leche; sin embargo todas las miradas del lugar eran para los extranjeros.
Yo me había puesto un enterizo blanco, pantalón largo ceñido y tiritas, escote muy pronunciado sin mangas, revelando el par de montañas de primera categoría que tengo; también me puse unos tacones dejándome un poco más cerca a la cara de Nick, así lo podía abrazar y bailar amacizada. Pasado un rato y con unas bebidas encima, Nick le dio a uno de sus primos una memoria usb, recién salida al mercado, este se fue donde estaba de DJ y se la dio diciéndole algo; Cuan no sería mi sorpresa cuando empieza a sonar salsa Colombiana, cachondea, recuerdo y se despertó la felina que llevo dentro. Nick no dejaba de sonreír mientras yo comenzaba a mover mi silueta desinhibidamente en ese lugar. Las vueltas y cruces comenzaron a sobrar en la disco, mientras que los primos y amigos intentaban seguirnos los pasos, fue sensacional; Tan concentrada estaba yo en el baile que no me di cuenta que nos habían hecho un circulo para vernos bailar, no solo los primos sino toda la gente del lugar. Mis pies volaban, mis caderas se movían de un lado para el otro, mis pechos rebotaban con cada salto que daba, yo misma me sentía sensual y exageraba mis movimientos haciéndolos ver increíbles; El disco terminó y los aplausos llenaron el lugar, los gritos se escuchaban al unisonó: sonohokano, yo no entendía nada, hasta que un primo me dijo other, otra, otra, ahhh comprendí, y el DJ no nos dejó descansar, siguió una cumbia, y yo pensé, estoy en casa; Inmediatamente mis brazos se levantan y mis caderas comienzan a moverse del centro a la derecha, y la gente muy alegre empieza a aplaudir y decir cosas que nunca entendí, la música invadió mi cuerpo entero y comencé a darle la mano a las mujeres para que me acompañaran en el centro de la pista, al principio decían que no, pero después que la primera me dio la mano, todas las demás nos siguieron y formamos una coreografía genial. Después los hombres seguían a Nick imitando sus pasos, era muy gracioso ver esa locura que formamos, algunos lo hacían más o menos, pero otros eran un despiste total, la verdad eso no importaba, lo importante fue la alegría que nació en ese momento, inolvidable por cierto. Después del cuarto disco me quería sentar un poco, pero no me dejaron, las bebidas llegaban por todos lados, la música no paraba, no me imaginé que mi amada música colombiana gustaría tanto por allá… Empecé a sudar profusamente, mis pezones se marcaban por encima de la ropa, las miradas eran incesantes sobre mí, los cautivaba mi sonrisa y los puse frenéticos cuando levanté mis brazos y coloqué mis manos detrás de mi cabeza para acariciar mi cabello, codos por delante, mientras contoneaba mis caderas y movía mis senos al ritmo de la música, las luces de color violeta hacían resplandecer mi ropa en la pista, -solo escuchaba: -uufff- Terminé bailando con todo el mundo, mujeres primero, hombres después, recuerdo una niña que era igualita a sailor moon, divina! serie con la que crecí, que si hubiera podido la habría besado y seducido hay mismo, me encantó esa mujer, bailamos varios discos juntas; Las fotos no paraban de tomarse, fue algo que nunca olvidaré. Momento más tarde sonó Hechizo de luna, una salsa suave, inmediatamente busqué a Nick y él ya venía hacia mí, nos abrazamos y comenzamos a bailar esa canción sintiéndome la mujer más feliz y enamorada de este planeta, mis brazos por detrás de su cuello y los de él rodeando mi cintura y espalda, son esos momentos mágicos que ocurren pocas veces en la vida, era pura sensualidad, nos besamos varias veces en ese disco y todos nos miraban embelesados, como pensando que ternura! El baile continuo y todos éramos amigos ahora. Nos pusimos esa disco de ruana colombiana esa noche.
Al llegar a casa varias horas después, desenfrene toda la pasión que tenía acumulada de esa noche sobre Nick, hicimos el amor con mucha pasión, se la chupé un largo rato, me penetró en posición del misionero, en cuatro, yo encima de él a horcajadas, hasta que su pene explotó dentro de mí, llenándome de semen completamente, después me le senté en la cara como a él tanto le gusta, y me dejó mi vagina lista para seguir amándonos, toda esa noche; Quedamos exhaustos, nos amaneció despiertos teniendo sexo desenfrenado. Fue mi primera vez en tener relaciones sexuales por fuera de mi país!
Al otro día al salir a la calle, algunas personas nos hacían varias venias y sonreían, me habían dicho que las latinas tenemos mucho éxito con los orientales no sé, tal vez habían estado anoche en la disco o ya les habían contado, como fuere yo también les sonreí, me sentía muy dichosa y feliz por estar en Japón. Dos días después nos llegó una invitación para ir de nuevo a la disco de cuenta del dueño del hotel, y adivinen que, pues fuimos otra vez…

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