Vendiendo mi Telefono

Vendiendo mi Telefono
Mi nombre es Daniel, tengo 47 años, casado y con dos hijos. Físicamente soy del montón, mido 1,80, mantengo mi barriga en su sitio sin tampoco estar trabajado de gimnasios, tengo algo de alopecia que disimulo cortándome el pelo muy corto… lo normal creo yo, ni feo ni guapo, pero resultón para según los ojos con los que se me mire. Vivo en una ciudad del norte de España cuyo nombre no viene a cuento. Lo que relato a continuación es completamente verídico y me pasó las pasadas navidades… mi empresa me había dado un iphone 7 para trabajar, a la vez que mi esposa me regaló uno idéntico por Nochebuena, así que me encontré con que el del trabajo me sobraba, por lo que resolví venderlo on-line en una página de compraventa por internet aprovechando el tirón de Reyes sin que ni mi empresa ni mi mujer se enterasen: ojeé lo que se pedía por un teléfono similar en la red, le puse un precio de salida interesante – 400 euros- y me dispuse a esperar. En apenas 24 horas tuve varias solicitudes, tanto por mail como por whatsapp, pero fue finalmente ella – ni siquiera ahora sé su nombre-la que se llevó el gato al agua…

Contactó conmigo un sábado a medianoche, mientras mi mujer dormía a mi lado y yo me aburría haciendo zapping en la televisión… el número me era desconocido, pero la foto de perfil me descubrió a una chica joven, de en torno a veinte años, en una pose selfie que mostraba un pelo castaño cortado en media melena, ojos marrones, unos labios carnosos pintados en rojo brillante y un jersey bajo el que se intuía un pecho sugerente… una chica normal, guapa sin ser muy llamativa, “real”…no una diosa ficticia como las que en muchos relatos se describen en esta página… Estuvimos cosa de 15 minutos intercambiando whatsapps, intentando ella primero una rebaja en el precio a la que yo me negaba una y otra vez, y luego que se lo reservara cuatro días, hasta que pudiese venir a buscarlo a mi ciudad – era de fuera y a mí solo me daba confianza la entrega y cobro en mano, sin transferencias, gastos de envío, etcétera-. Al cabo de ese tiempo ella estaba cada vez más impaciente, me preguntó por mi edad para saber si podía acercárselo yo a su localidad de origen…sin duda temerosa de que antes de que ella pudiese venir yo le vendiese el teléfono a otro comprador y ella perdiese su oportunidad: Le dije que no me desplazaba, y aceptando ese hándicap y dando por bueno el precio insistía en que me comprometiese a reservárselo hasta que la víspera de reyes pudiese pasar a recogerlo, pero yo me negaba argumentando que me arriesgaba a que luego ella cambiase de opinión o no apareciese y me quedase sin venderlo… hasta que me acabó preguntando cómo podía darme una prueba de su interés… yo, que había visto por su foto de perfil que era indudablemente mayor de edad, y que al tener otras ofertas la verdad no estaba muy preocupado por venderle o no el teléfono, le dije que una foto de sus tetas estaría bien, que no tenía que aparecer su cara en ella para no comprometerla, pero que tenía que ser con la misma camisa con la que aparecía reflejada en la foto de perfil de whatsapp para saber que la foto era auténtica y no una cualquiera bajada de internet… me contestó que era un fresco y que tenía mucho morro, y yo le dije que era ella la que quería que le reservase el teléfono, que yo tenía otros compradores interesados, y que si quería lo pensase, pero que tenía diez minutos…

Entretanto, y mientras mi mujer seguía roncando a mi lado, aproveché el impasse para levantarme al baño y refrescarme la cara, comprobar que los niños dormían bien tapados en sus respectivos dormitorios, y volví a meterme en cama con la polla semierecta pensando en la locura que acababa de hacer… yo nunca había hecho una sugerencia así a nadie, para ligar desde adolescente fui tímido, y me considero una persona educada y formal… al cabo de unos minutos que me parecieron eternos, y cuando ya estaba por apagar el teléfono y echarme a dormir recibí de ella la foto…

… verle las tetas al aire, los pezones enhiestos, y saber que la foto era real me provocaron una erección tal que mi polla montó la tienda de campaña en mi pijama en apenas unos segundos… le contesté que ya tenía garantizada la reserva hasta el 5 de enero por la tarde – soy un hombre de palabra- y que si ahora que cogíamos confianza quería renegociar una rebaja del precio podía hacerme una oferta… me contestó que ella no era una puta, y yo, tranquilizándola, me apresuré a decirle que para nada la consideraba así, sino como una chica liberal, mayor de edad, que quería comprar algo y debía decidir si le interesaba gastar menos dinero en lo que quería… al cabo de unos momentos me dijo que qué era lo que quería, pero que no se fiaba, y menos no conociéndome la cara – mi perfil de whatsapp es una foto de un paisaje-.

Tranquilizándola, le dije que era normal que no se fiara de un desconocido, que yo tampoco lo haría en su lugar, y que le proponía una rebaja de 50 euros por una mamada, que tendría lugar en los aseos del centro comercial en que nos veríamos para hacer el intercambio, sin riesgo de nocturnidad, de estar sola y aislada por si quería irse, sin riesgo de que yo me propasase más allá de lo pactado porque siempre podría gritar, sin grabar nada con el móvil… solo tendría que encerrarse conmigo en un cubículo de los baños, arrodillarse, chupármela y hacerme correr, en su boca o en sus tetas… ella decidiría el mismo día de la venta tras verme si quería pagarme los 400 euros o quería la rebaja, y escogería sobre la marcha el baño a usar para que supiera fijo que yo no había escondido cámaras ni preparado ninguna “sorpresa”, y para tentarla a decidirse me levanté, me encerré en el lavabo y le envié una foto de mi polla empalmada…

Casi al instante vi en mi mensaje el doble clic azul que indicaba que ella había recibido y visto la foto, y al cabo de un rato me contestó que aceptaba el trato… yo le pregunté si había estado masturbándose como yo, y tras un pequeño lapsus me confesó que sí, que nunca había hecho nada parecido, que probablemente se había vuelto loca y que tenía novio, pero que saberse comprada como una puta e imaginarse chupándosela a un completo desconocido que por edad podría ser su padre en un lugar público la tenían súper excitada… olvidándonos del teléfono, y siempre mediante mensaje de texto, le pregunté por qué llevaba puesto, y me confesó que tan sólo una tanga negra y una camisola de pijama… le dije que se lo restregase bien por todo el coño, que lo empapase bien de flujos y que sin lavarlo fuese el que llevara puesto el día en que quedáramos, sin sostén… le mandé emoticones de besitos y apagué el móvil para pajearme furiosamente al lado de mi mujer, que seguía en la inopia.

A la mañana siguiente, nada más despertar, marcharse mi mujer a trabajar y a dejar los niños con mis suegros – por las vacaciones escolares- yo aproveché para, nada más quedarme solo, encender mi teléfono y mirar mi whatsapp… había tres de ella de la pasada mad**gada, en los que sucesivamente me prometían hacer lo indicado con el tanga, me preguntaban si seguía cachondo, y finalmente al ver que no contestaba me decían que iba a masturbarse una última vez antes de dormir… decidía dejar un rato mientras desayunaba para que ella – que estaba en línea- viese que había leído sus mensajes, se impacientase un tanto y contactase de nuevo conmigo. Al cabo de unos quince minutos me envió un escueto “buenos días”, al que le contesté preguntándole que tal había dormido mi zorrita… ella me contestó en el acto diciéndome que no era tal , y yo le repliqué que si teniendo novio enviaba fotos de sus tetas a desconocidos, aceptaba chuparles la polla en lugares públicos y se masturbaba imaginándoselo era exactamente una zorrita… al cabo unos momentos me contestó “la zorrita ha dormido inquieta, y se ha despertado con las bragas muy húmedas”. Al rato, y como ella también estaba sola en casa – es hija única, universitaria, cuyos padres trabajan los dos- le dije que si al día siguiente me invitaba al café en su casa y me la follaba en su cama le dejaría el teléfono en 200 euros… ella me llamó loco, pero al cabo de una hora escasa ya me preguntaba primero en “cómo podía fiarse” en que le daría el teléfono y no la timaría, y luego ya me regateaba que por follar el teléfono lo quería gratis… Yo le contesté que por follar una única mañana 400 euros eran mucho para una aficionada, que además tenía que pagarme la gasolina y la autopista hasta su casa, y que de ninguna manera… Me ponía como un burro tirármela sabiendo que tenía novio y que al final de todo me diera aún le sacaría doscientos euros… le dije que se lo pensase bien durante el día, y que antes de media tarde quería una contestación definitiva – si decía que sí quedaríamos primero en una cafetería no demasiado próxima a su casa para que no nos vieran juntos, luego iríamos caminando por separado hasta su portal, y yo subiría por las escaleras hasta su rellano, donde ella me estaría esperando para pasar dentro sin que nos vieran….-

A eso de las cinco de la tarde me contestó que sí, pero que por supuesto sería sin fotos, una única vez, sin sexo anal y con preservativo… yo, aunque tenía en mente otra idea, acepté antes de que se echase para atrás, y tras darme el nombre de la cafetería donde quedaríamos nos despedimos hasta mañana – las esposas no siempre duermen a pierna suelta, y son de naturaleza desconfiada si ven a uno whatsapear mucho rato-.

A la mañana siguiente salí de casa inmediatamente después de mi mujer con los niños, me excusé para no comer con ella inventándome un compromiso de trabajo ineludible, pero prometiendo que recogería a los niños del colegio a las cinco, y tras excusarme en la oficina alegando una indisposición para no ir a trabajar salí hacia su ciudad. A punto de dar las diez y media de la mañana ya estaba entrando en la cafetería donde habíamos quedado. Como no habíamos intercambiado siquiera nuestros nombres – para mí eso lo hacía aún más excitante-, y tras comprobar visualmente que no estaba me dirigí a una mesa vacía algo apartada, pedí un café y me dispuse a esperar. Al cabo de unos diez minutos entró ella, con vestido corto negro de flores, cazadora vaquera y botas de ante de medio tacón. Se notaba que se había arreglado con esmero, como para una cita, y el rubor de sus mejillas – me dijo luego que me había visto entrar y había estado fuera haciendo acopio de voluntad para atreverse a tamaña locura, según sus palabras textuales- no hacía sino acrecentar su belleza y su morbo… La invité a sentarse, le pedí un café, y estuvimos unos minutos charlando de cosas intrascendentes para tomarnos la medida y decidir si queríamos continuar con aquello. Al rato, le mostré el teléfono en su caja precintada dentro de una bolsa y le pregunté

– ¿Entonces lo quieres por 200 o 400 euros?

Ella bajó la mirada a su café y musitó

– Doscientos me parecen bien

Sin más dilación y mientras yo pagaba en la barra ella salió delante de mí y caminó varias manzanas unos metros por delante como si fuésemos perfectos desconocidos – y bien es cierto que casi lo éramos-. Finalmente entró en un portal de un edificio de viviendas, y yo tras ella apurando el paso y simulando que aprovechaba la apertura del portal para ir a otra planta… subimos a su casa – ella por ascensor y yo por las escaleras-, y cuando llegué arriba me la encontré observando tras la puerta entornada, presta a dejarme pasar y cerrar tras de mí sin dar tiempo a que nadie pudiese verme. Nada más entrar nos quedamos ambos medio parados, respirando entrecortadamente y sin saber muy bien qué hacer ni cómo comenzar, hasta que yo decidí hacer uso de mis años para tomar el mando y le dije.

– Vamos al salón a ponernos cómodos, y sirve unas copas para relajarnos

Al cabo de un momento, mientras yo hacía un breve recorrido por la casa asegurándome que estábamos solos – la prudencia ante todo- ella preparó dos gin-tonics y vino con ellos hasta el sofá. Dejé la copa sin apenas probarla en la mesa – junto a una foto en que estaba ella abrazada a un chico con pinta de buenazo, sin duda su novio-, la cogí a ella por la mano, y sentándola a mi lado le dije que estaba preciosa, jugando con la mano en su melena y acercándome lentamente a besarla tan despacio como suavemente, no fuese a asustarla… Al principio estaba tensa y sus labios semejaban inertes, pero poco a poco fue relajándose, su boca entreabierta dejó paso a su lengua y mis besos fueron respondidos con creciente excitación. Teniendo siempre bien cuidado de no asustarla, fui bajando mis labios por su cuello – recurso que casi siempre excita a las mujeres, en mi modesta experiencia- mientras posaba mi mano derecha en su rodilla para al cabo de un momento introducirla bajo su falda y subirla lentamente por su muslo hacia arriba… cuando notaba que respiraba cada vez más agitadamente y abría casi que inconscientemente sus piernas, empecé a desabrochar los botones de su vestido con la zurda para dejar a la vista sus tetas, que como le había ordenado lucían libres de sujetador… para entonces ella ya estaba echada para atrás en el sofá, olvidándose por momentos de su novio y creo que hasta del teléfono que había propiciado todo aquello. Con dedos temblorosos desabotonó mi camisa primero y mis jeans después, mientras para entonces mis labios habían bajado ya hasta sus pezones, que succionaba goloso… aunque la notaba entregada, aún no estaba desatada como yo quería, así que me incorporé para observarla con calma, el vestido remangado en torno a sus caderas, las tetas grandes y brillantes de saliva, el tanga negro que presentaba una notable mancha de flujo… y mientras me desprendía de mis pantalones y mis bóxer empecé a meneármela lentamente mientras le decía….

– Tócate el coño para mí, métete un dedo y dime como está, zorrita…

Ella gimió de gusto al oírme, y sin apartar los ojos de mi polla y con la boca entreabierta se abrió bien de piernas, apartó el tanga hacia un lado con la zurda y tras frotárselos contra su labios vaginales un instante introdujo dos dedos en su coño sin más dilación: el pelo de su coño lucía recortado, bien mojado en torno a sus labios vaginales… sin esperar más me arrodillé ante ella y comencé con una lenta y completa sesión de cunnilingus, que tanto como mi mujer como mis otras relaciones han considerado siempre es una de mis especialidades… le quité el tanga – ella levantó sus caderas para facilitarme la operación-, le mandé que se abriera los labios con las manos, y empecé pasarle la lengua por los labios, de afuera a adentro, cada vez más cerca de su clítoris, hurgándole con mi lengua en su interior, y bajando asimismo hacia su culo un poco más en cada chupada… ella estaba cada vez más fuera de sí, restregaba sus caderas por mi cara, follándome la boca, y mientras me agarraba la cabeza por la nuca empotrándome contra su coño con una mano se pellizcaba los pezones con la otra mientras gemía en voz alta

– Si cabrón, no pares, que bien lo haces joder, me muero de gusto….

Yo introduje dos dedos dentro de su encharcado chichi y mientras la follaba con ellos le decía

– Te gusta que te coman el coño y te lo follen mientras tus padres y tu novio te tienen por una buena chica, ¿eh?

En ese mismo instante ella empezó a correrse, agitándose como si estuviese sufriendo un ataque epiléptico y gritando roncamente de una manera tan alta que temí que acabase por alertar a los vecinos…. Al cabo quedó desmadejada sobre el sofá, escurriéndose del mismo semidesnuda, los ojos entrecerrados, la respiración agitada, las tetas bamboleantes… pero yo apenas había empezado con ella, así que al cabo después de unos instantes la incorporé de nuevo sobre el sofá, y dándole la vuelta la dejé de rodillas sobre el mismo, la cabeza y los brazos apoyados en el cabecero, y el coño y el culo ofrecidos para mí… sin darle tiempo a que se lo pensara – ni a pensármelo yo, pues aunque tengo hecha la vasectomía uno no sabe lo sana que está cada golfa que se tira eventualmente- se la metí de un solo golpe y hasta el fondo en su coño… ella dio un respingo, levantó la cabeza, y yo aproveché para agarrarla del pelo y mantenerla echada hacia atrás con una mano mientras con la otra empezaba a darle nalgadas cada vez un poco más fuertes. Ella me decía que se la sacara, que podía dejarla embarazada, pero se calmó cuando le dije que tenía hecha la vasectomía y añadirle

– A las golfas se las monta uno como quiere. Además, el pichafloja de tu novio no te folla así, verdad putita?

Ella tuvo un último ataque de dignidad e intentando controlar su creciente excitación me contestó

– No lo llames así, no es eso y yo lo quiero

– Lo querrás mucho, pero te estás dejando follar en casa de tus padres por un tipo maduro, y aunque intentes engañarte los dos sabemos que no es sólo por dinero… cual es el nombre del cornudo? Le dije, señalando la foto de la mesilla

Ella intentaba resistirse a tamaña humillación, pero su resistencia tocó a su fin en cuanto paré de follármela y le saqué la polla….

– Juanjo, se llama Juanjo, musitó con voz queda

– Y que es Juanjo? Le pregunté mientras restregaba mi polla por sus mojados e inflamados labios vaginales…

– Un cornudo, contestó, finalmente entregada

– Un qué? Dilo en voz bien alta, le ordené, mientras empezaba a follármela de nuevo

– Un cornudo…. Aggghhhhhhhh gritó, mientras empezaba a correrse nuevamente…

Agarrándola por las caderas proseguí taladrándola sin piedad mientras notaba como sus flujos inundaban mi polla y resbalaban por mi rabo y mis depilados huevos hacia abajo, mojando el sofá… al poco rato paré, pues no quería correrme todavía, y ayudándola a levantarse la senté a horcajadas sobre un puf cercano, me situé frente a ella y poniéndole mi polla ante sus ojos le dije

– Ahora vas a follarme con la boca, como una buena putita, tocándote el coño con una mano y sobándome los huevos con la otra, y mirándome a los ojos…

Ella empezó a metérsela lentamente, todavía tenía la respiración entrecortada, apenas conseguía metérsela toda pese a no ser el mío un tamaño XXL. Sopesaba mis huevos, los acariciaba unas veces y los estrujaba levemente otras, sin duda buscando hacerme correr, mientras a la vez empezaba de nuevo a excitarse pasándose los dedos a lo largo de su coño. Mientras me miraba a la cara con mi rabo en su boca le espeté…

– Eres bastante caliente para ser la novia de un pichafloja, se nota que esta no es la primera polla que te comes… se la comes a él también?

Ella se la sacó, y mientras me la meneaba furiosamente con la mano me contestó

– Ni de broma, no quiero que piense que soy una guarra

Yo le repliqué

– Pero los dos sabemos lo que eres, verdad? Dímelo, me gusta oírte

Ella se levantó, me besó lujuriosamente mientras se restregaba desnuda contra mí y dijo

– Soy una putita, tu putita…

Y poniéndose en cuclillas empezó de nuevo a chupármela mirándome viciosamente y tragándosela hasta la campanilla. Yo no pude aguantar más y sin avisarla me corrí en su boca, sujetándole la cabeza contra mí por la nuca mientras ella se veía obligada a tragar toda mi leche…. Cuando hubo acabado, la levanté y le dije

– Tú eres mi putita, por eso te estoy follando a pelo y por eso voy a hacer contigo lo que quiera. Ahora vamos a tu cama, que tengo ganas de romperte ese culito meneón que tienes

Tú me contestaste

– No, nunca lo he hecho por ahí, no es lo pactado, como tampoco lo era el correrte en mi boca y hacerme tragar tu semen. Además, seguro que duele…

A mí me excitó aún más si cabe el saber que iba a ser el primero en follártelo y acercando mi boca a tu oído te susurré…

– No te preocupes, te lo dilataré previamente, usaré lubricante, si no aguantas paramos, y además… te descontaré otros 100 euros por el teléfono

Indecisa pero pese a todo cachonda, te levantaste, me cogiste de la mano y nada más entrar en tu dormitorio te pusiste a cuatro patas en tu cama, frente al espejo, y mirándome a los ojos me dijiste simplemente

– Vamos, a ver cómo montas a esta perrita

Yo empecé a acariciarte lentamente con una mano, primero las nalgas y luego el coñito, mientras con la otra me untaba la polla y tu esfínter con un bote de aceite hidratante que cogí del baño… empecé a chupetearte el esfínter, cada vez un poco más adentro, separando tus nalgas y dejando que el aceite se escurriera hacia dentro. Al poco rato me atrevía a meter un dedo, que entró lenta pero firmemente en tu culo hasta el fondo. Lo dejé quieto, para que te acostumbraras, y cuando te noté un tanto relajada empecé a rociarte nuevamente el ojete y a introducir un segundo dedo… Para entonces tú estabas m*****a y excitada a la vez, me decías que te notabas un poco dolorida y que fuese con cuidado… Luego de otro rato de paciente espera – que sirvió también para que mi polla recuperase su erección- me dijiste

– Prueba ahora a meterme la punta, pero con cuidado

Yo embadurné nuevamente mi polla con el aceite, me puse en cuclillas tras de ti y separándote las nalgas con mis manos fui poco a poco deslizándome dentro de tu culo… al principio te costó meterte el glande y hube de detenerme ante tus quejas, pero cuando te dije si querías que la sacase sólo me pediste que tuviese cuidado y poco a poco tu virginal esfínter cedió y fui empalándote por el culo hasta que llegué al final. Permanecí quieto unos momentos para que te acostumbrases y luego empecé a moverme poco a poco, cada vez más rápido y más al fondo, mientras tú te tocabas el clítoris y yo te decía

– O sea que mi zorrita hoy deja de ser virgen por detrás, y dime, te gusta, guarra?

Tú, que habías estado mordiendo la almohada para aguantar el dolor al principio, y dejaste de gruñir poco a poco para empezar a gemir a continuación, me miraste por encima de los hombros y me dijiste

– No es cuestión de que me guste que me enculen, es que me pone muy cerda que me lo hagas tú, un completo desconocido, y follándome además por dinero, como a una cualquiera, una guarra….

Yo empecé a bombearla cada vez más rápido y le contesté

– A mí me encanta follarte sabiendo que todos te tienen por una niña bien, buena hija y buena novia, formal y estudiosa, cuando en realidad eres una viciosa sin límite, a la que no le importa que la monten como a una perra, y cuyo novio tiene más cuernos que el padre de Bambi… vamos cerda, córrete conmigo…. Agggghhhh

Y al unísono, como dos a****les en celo, nos corrimos casi simultáneamente, tú mojando el edredón de tu cama – por suerte era reversible- y yo rellenándote los intestinos de leche calentita para acompañar el café de la mañana. Mientras tú parecías seminconsciente del gusto yo me recreaba mirando mi semen escurrirse de tu culo en dirección a tu encharcado coño. Me sacó de la ensoñación una mirada al reloj de la pared … Te pedí una toalla y permiso para darme una ducha, y luego me vestí apresuradamente para salir contrarreloj de vuelta a casa. Pero antes, de vuelta al salón, cogí la bolsa con el iphone y dándotelo te dije

– Aquí tienes, putita, me debes aún 100 Euros

Tú abriste el bolso, sacaste la cartera y pagándome religiosamente acercaste tus labios a mis oídos y me dijiste

– La próxima vez que vendas algo llámame antes de colgarlo en Internet, seguro que me interesa comprártelo….

FIN

©Daniel (golfoyvicioso@gmail.com)

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