LA ESTANCIA EN CASA DE ALBA DA UN GIRO INESPERADO

LA ESTANCIA EN CASA DE ALBA DA UN GIRO INESPERADO

Segundo capítulo de DIANA TÍA DE JOHNNY I, que ya habréis leído mis queridos seguidores, como el anterior, se trata de un relato hetero-filial muy calentito.
Cuando salí del baño me encontré con una grata sorpresa porque Alba había regresado, y habiéndose sentado encima de las piernas de nuestro sobrino, se estaban besando en la boca y pareciera que se comían sus lenguas por la intensidad con que lo hacían. Me senté respetando que ellos dijesen lo que íbamos a hacer, ya que la llegada de Alba podía cambiar lo que JB y yo habíamos pensado.

-¿Te ha gustado volver a follar con mi hermana Diana, JB? –Le preguntó Alba cuando dejaron de besarse.

-¡Aún no hemos follado!

-¿Cómo que no habéis follado si estás en pelotas?

-¡Me ha hecho una inmejorable mamada ¡

-¿Mejor que las mías?

-¡No seas boda, Alba! –Le dije porque ella no se estaba dando cuenta que lo que hacía JB era provocarnos a las dos. ¿No lo conoces ya, que a JB le gusta provocar?

-¡Me gusta todo lo que este hijo de puta nos haga! –Respondió Alba haciendo un movimiento de cadera que me resultó familiar.

-¿Te estás metiendo la polla de tu sobrino, zorra? –Ni siquiera había pensado que también Alba había dejado de llevar bragas, y como JB estaba desnudo y sentado en la silla, el movimiento de cintura de mi hermana lo que indicaba es que había llegado o se había puesto caliente; a JB sólo había que verlo empalmado para que a las dos nos saliera nuestra parte puta. Yo había hecho lo mismo, me había vestido para salir, pero no me había puesto tanga, sabía que iba a ser una noche movidita, me empecé a tocar. ¡Joder con nuestro sobrino, qué facilidad para emputecernos con él!

Me acerqué a ellos para besar a Alba en la boca y cogerle las tetas con ambas manos. Ahora veía perfectamente, desde arriba, como el pollón de JB entraba y salía del coño de mi hermana y ella se encargaba de acompasar sus propios movimientos de caderas a los pollazos de JB y eso los enloquecía aún más de lo que ya estaban; en mi caso me había quitado el vestido porque deseaba entrar en la fiesta de ellos y no quería que se me arrugase, en realidad miento, porque lo que estaba es deseando que JB y mi hermana me dieran tanto placer que cayera al suelo sin conocimiento.

-¿Quieres que JB te la meta un rato, Diana? –Ni se imaginaba ella como se lo agradecí, pero no hizo falta decírselo.

Me abrí de piernas y me senté sobre él, sabía que eso provocaría que me corriera como una perra en cuanto sintiera la polla de JB taladrándome el coño, ya me había ido al baño cachonda perdida después de la mamada que le había dado y la dureza que había visto mientras se follaba a mi hermana, mi cachondez estaba a tope, tan a tope o más era la polla de JB, que como una barra de hierro caliente me entró en el coño mientras yo me besaba en la boca con Alba, que ahora sí estaba desnuda como el cabrón de nuestro sobrino, y la puta de su hermana, que estaba a punto de correrme porque los dos me estaban manejando el coño. A la tremenda follada de JB, Alba me masturbaba la pipa comiéndome la boca con su traviesa lengua enrollándola a la mía. Sonó el teléfono…

-¡Mira a ver quién es! –Le pedí a Alba.

-¡Que se vaya a la mierda quien sea! –Me respondió mi hermana.

-¡Venga coño, coge el teléfono que le dije a mamá que la iba a llamar cuando llegase!

-¿Y por qué no la has llamado antes de ponerte a follar con JB?

-¡Joder Alba, que es ahora cuando me está follando!

-¡Vale, voy! –Me respondió mientras yo volvía a la follada que me estaba dando JB, que por cierto, ni se le había aflojado la barra de hierro con la que me estaba llevando a la locura, por tanto, enseguida se me olvidó la conversación con mi hermana.

-¡Nena, es Leandro! –Escuché que me decía Alba aunque fue un sonido como si me llegase del más allá. ¡Diana, es tu marido! –Me dijo en el momento que JB me había trasladado al sofá agarrándome por los muslos sin sacarme la polla del coño me echó sobre el tresillo, y bruscamente me la metía y sacaba a la vez que me mordía las tetas.

-¡¡¡Me corroooooooo hijooooooo de putaaaaaaaaa!!! -¡¡¡aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhh!!!

-¿Quién coño es? –Pregunté a Alba cuando me recuperé.

-¡Tú marido, so puta! –Pegué un salto para coger el teléfono.

-¡Dime cariño! –Le dije recomponiéndome para que no me escuchase alterada.

-¿Dónde estabas, Diana? –¡Masturbándome en el baño!

-¡Hija de puta! ¿Me quieres calentar? –Lo de Leandro era de tonto tirando a gilipollas.

-¿Y qué coño quieres que haga si llevas 9 meses sin venir, sabiendo lo que me gusta follar?

-¿Y te vas a casa de tu hermana a masturbarte?

-¡He venido con mi sobrino Johnny a recoger a Alba, que vamos a ir a cenar!

-¡Dale un beso de mi parte a JB!

-¿Dónde quieres que se lo de?

-¿No te estarás follando al JB, eh?
-¡No porque no tenga ganas de hacerlo! ¿Me das permiso para follar con él hasta que tú vengas?

-Diana, eres libre de hacer lo que quieras pero ¡No me lo digas, coño!

-O sea, que con JB ¿me dejas follar?

-¡Que no se entere el abuelo, que te mata! –Me había dejado planchada, jamás se me hubiera ocurrido que mi marido haría la vista gorda si follaba con JB.

-¿Para qué has llamado aquí?

-He llamado a tus padres al ver que no estabas en el pazo, y tu madre me ha dicho que estabas ahí con Alba. Ahora que me dices que habías ido con JB, me resulta raro que tu madre no me nombrase a su nieto.

-¡La abuela no lo sabía, él vino antes que yo!

-Bueno, te he llamado porque salgo esta noche para Nueva Zelanda, así que haré allí un pesquero de seis meses.

-¿Y eso, a qué es debido? –Estaba hablando con Leandro mientras miraba para el tresillo y alucinando de la follada que JB le estaba dando a Alba. ¿Este chico nunca se cansa? –Pensé mientras Leandro me contaba lo de su viaje a Nueva Zelanda, pero que no me enteré de nada. ¡Bueno, tú sabrás lo que haces, pásatelo bien con las neozelandesas!

-¡Gracias cariño, y buen provecho! ¡Dile a Alba que no grite tanto cuando folla con JB, que la estoy escuchando desde Sudáfrica! –Me quedé muerta, porque era verdad que Alba gritaba como una loca:

-¡¡¡Córrete en mi coñoooooo hijooooooo putaaaaaaa quierooooooo un hijo tuyooooooooo!!!
-aaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh ¡tomaaaaaaaa lecheeeeeee perraaaaaaaa!

No me podía levantar de la silla de lo asombrada que estaba. Alba pidiéndole un hijo a nuestro sobrino, mi marido dándome permiso para que me lo follara, y yo con el teléfono en una mano, y con la otra masturbándome el coño.

Continuará.

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