Me gusto la sorpresa

Me gusto la sorpresa
Era el día de mi cumpleaños, cumplía 21. Mi amigo Roberto, que era un cachondo, me regaló una noche loca que nunca olvidaré.
Me presenté en el hotel que me dijo Roberto. -En recepción dí tu nombre te darán la llave, sube y tomate algo a mi salud, relajate y disfruta. Pues eso hice subí al segundo piso, habitación 206, me relajé, desnudé y me serví un gintonic. Ahí estaba yo, desnudo tomando un gin-tonic bien cargado mirando videos musicales, los típicos donde no paran de salir tías buenas…
Ya estaba completamente relajado, y llamarón a la puerta. Me imaginaba quien podia estar detrás de la puerta, una putilla para hacerme pasar un buen rato, era el típico regalo de Roberto. Mi sorpresa fue cuando al abrir la puerta me encontré con Alexandra, una morenaza de metrochenta, más alta que yo, vestida muy sexy pero con mucha clase, tenía una silueta increíble, guapísima de cara, ojazos oscuros. Parecía una modelo!!
Se presentó y me dicé: Ay amor, relajate ya veras lo bien que lo pasas, nunca nadie te habrá hecho lo que yo esta noche.
Apenas gastamos más tiempo en palabrerías, ella empezó a besuquearme, morderme los labios, el cuello y las orejas, ya estaba a mil, muy cerdo. Tiempo muerto; aprovecho para servir dos gintonics y seguimos: morreos, sobandole las tetas, que duras estaban, disfrutando de su cuerpo escultural. No se cortaba en absoluto, tocandome la polla, masturbandome, acariciandome los huevos.
Si si, estaba disfrutando de lo lindo, cuando ella empezó a chuparme la polla, se sabía todo tipo de movimientos y trucos, era una experta mamadora de pollas.
Buuuuff, era increible, yo desnudo de pie disfrutando de esa mamada, ella de rodillas disfrutando de mi rabo. Me podia ver en el espejo, ella con su tanguita marcando un culo espectacular, tenía una buena espalda, aún asi le salía las tetas por todos lados, vaya imagen. Me tiró en la cama, y siguió comiendose toda mi polla, le encantaba. Alexandra me preguntó: alguna vez te han comido el culo? yo negué. Pues ahora vas a disfrutar..
Empezó acariciando con su lengua mi ano, humedeciéndolo. Fue una sensación extraña, pero me gustaba, sensaciones nuevas recorrían mi culo, esa mujer era una diosa del sexo, sabía usar su lengua a la perfección, parecía que quería meter su lengua en mi culo! Cuando empezó a masturbarme.. ¡madre mía! que locura de placer. Le pedí que parara, sino conseguiría que me corriese.
Le dije: Ahora me toca a mi, subete que te voy a comer toda la almeja.
Alexandra me dijo: Claro amor, seguro que te va a gustar.
Manos a la obra, morreos apasionados, disfrutando de sus grandes tetas, de su cuello, de su cuerpo, claramente era una diosa. Yo estaba muy cachondo, cuando me dispuse a quitarle las braguitas, cuando de repente ví aquella cosa!
Primero me quedé blanco, no sabía que pensar, hacer, decir.
Alexandra tenia polla!! y parecía más grande que la mía!!
No podía ser!!! aquella puta casi modelo, con la que había tomado una copa y enrollado durante casi una hora, tenía polla! que locura, más rato la miraba más grande y gorda se le ponía. Tenía el típico pollon de peli porno.
Poco a poco pude ir reaccionando, ella se reía quitándole hierro me dijo: Ay amor, recuerda que es el regalo de cumpleaños de tu amigo Roberto, hecho con todo el amor de un amigo, disfruta.
Yo no podía apartar la vista de ese pollón, nunca había visto en directo una polla igual, me tenía hipnotizado. Me dijo: Vamos! aprovecha que todavía sigues cachondo, mirate tienes el rabo tieso, ya veo que no te disgusta lo que ves. La verdad, me fascinaba aquella polla más grande y mucho más gorda que la mía, no pude contenerme mucho rato que antes de que dijera algo más, cojí su polla con mis manos, wow! era muy grande! y estaba muy dura. Solo cogerla me excité, fue inevitable, palpar ese trozo de carne dura fue una pasada, no puede evitar inconscientemente empezar a mover las manos, a masturbarla. Era increible, tenía tal poder de atracción que empecé a lamerla, no podía pensar hacer mucho más, era muy grande, imaginaba que no me cabría en la boca. Ahora era yo el que le acariciaba los huevos y le iba pegando lametazos mientras la masturbaba. vaya pollón!
Ella me decía: Te gusta eh? venga metetela en la boca, lo estas deseando!!
Estaba muy cerdo, como pudé intenté meterme ese trozo de carne en la boca, conseguí meterme todo el capullo y un poco más. Me gustaba tener toda mi boca llena con su polla.
Mientras ella, con su dedo, seguía jugando con mi culito, no estoy seguro ya que con la excitación de tener esa polla en mi boca, pero juraría que a ratos llegaba a introducirme su dedito, cuando me dice: Ya estas listo, ¿polla grande folla?
me quedé mudo, intentando pensar lo que dijo, pero era demasiado tarde, ya estaba a cuatro patas, y ella acariciando mi asustado ano, me dijo: tu estate relajado, te estoy poniendo cremitas para que no te duela.. No podía creerla, con ese pollón y no me iba a doler?! si nunca había salido nada tan grande y mucho menos entrado!!
Ella seguía palpando mi ano, podía notar como suavemente intentaba ir metiendo un dedo, eran unas sensaciones fabulosas, nunca había sentido nada igual, combinaba su dedito en mi ano, con masajes en los huevos, la verdad que era una experta que parecía disfrutar con lo que hacía. De repente pude notar que tenía todo su dedo dentro mio, me dijo: Bueno después del tercero, polla grande folla!
¿que?! respondí, sobresaltado, era extraño estaba excitado pero a la vez asustado.
Pues eso amor, ya te entraron tres deditos en tu culito, y a que te gustó?
sin poder decir gran cosa, algo muy grande se metio en mi culo, solo fue la punta de la punta, se quedó un rato ahí, y me abrió las nalgas y empezó a forzar, en realidad muy bien no sabía lo que estaba pasando, algo había dentro de mi, sentía una presión brutal, casi dolor. Con paciencia cada vez la tenía más a dentro, sentía su trozo de carne dura abriendome el culo, que sensación, madre de dios, que locura de placer.
Al poco rato el dolor se transformó en placer, un placer inconmensurable, poder sentir el pollon de Alexandra entrando y saliendo, bombeando cada vez con más fuerza. Me sentía totalmente a su merced, deseando que no acabase nunca, que no dejara de sentir ese trodo de carne dura partiendome en dos. Cuando me dí cuenta me había corrido dos veces, y ella en mi espalda, y los dos quedamos tendidos en la cama, yo abrazado a su increible e inolvidable polla.

Gracias Roberto, la sorpresa mejor sorpresa de mi vida.

Bir cevap yazın

E-posta hesabınız yayımlanmayacak. Gerekli alanlar * ile işaretlenmişlerdir